martes, 29 de abril de 2008

Empowerment: Promesas, frustraciones y desafíos

Empowerment
Nexos - UPC
Agosto de 2005

Empowerment: Promesas, frustraciones y desafíos en el Perú

El discurso del Empowerment o Empoderamiento ha generado mucho revuelo y expectativas en el mundo organizacional porque en su espíritu está la promesa básica de liberar a los trabajadores del yugo de la dirección autoritaria y de la dictadura de la tecnología que ha ido degradando la experiencia del trabajo.

La política burocrática tradicional, sumada al desarrollo de tecnologías que suplantaron el trabajo creativo por rutinas aburridas, agobiantes y alienantes dejaron la experiencia del trabajo a un nivel que afectó duramente al clima organizacional y al aprovechamiento del potencial humano.

Investigaciones como la de Gallup han demostrado que cerca del 80% del potencial humano está siendo desperdiciado en las más grandes empresas y lo que es peor, el problema se agrava al subir en la jerarquía. Más aún, el problema es general a lo largo y ancho de todo el mundo.

Luego de cobrarse conciencia de esta situación, se han desarrollado numerosas propuestas que intentan resolver los daños de la visión mecanicista de la organización. Estas perspectivas humanistas han generado programas como el “Job Enrichment” y el “Empowerment” entre otros.

El entusiasmo fue general. Los gerentes prometieron entregar el poder a los trabajadores para que éstos puedan expresar sus talentos de la mejor manera. Los capacitadores dijeron que el desarrollo de competencias nuevas alistaría a los trabajadores para asumir el reto. Los consultores dijeron que nuevas culturas basadas en el aprendizaje y las redes de contactos y stakeholders habilitarían a las organizaciones para aportar sinergia al proceso. Los trabajadores descubrieron la oportunidad de cumplir un rol más valioso en sus organizaciones y recuperar el control de su experiencia de trabajo.

Más allá del entusiasmo general, la realidad no ha entregado aún los resultados esperados. La política interna a las organizaciones ha ocasionado que se frustren las promesas de devolución del poder a los trabajadores. Lo que se ha observado en el Perú es que en lugar de promoverse el Empowerment u otras formas de enriquecimiento del trabajo primó una emergente política de reducción de costos que se centraron de manera importante en los costos laborales.

Cuando las políticas humanistas se empezaron a desarrollar, en el Perú se transformó la legislación laboral (Gobierno de Fujimori) de manera que de un régimen proteccionista se pasó pendularmente a un régimen de ultra-liberalismo que fue aprovechado por las cúpulas gerenciales para desbaratar los sindicatos y reducir los costos laborales al mínimo posible. De este modo tenemos que hoy en día tenemos una de las fuerzas laborales más baratas de Sudamérica y del mundo. En su investigación sobre políticas de empleo, e CIES informa que el costo laboral total es de US$2.10 hra. mientras que en Chile es de US$3.80 hra. y en Argentina es de US$6.40 hra.; por no decir nada de USA donde el costo es de US$19.20 hra..

Para lograr esto se utilizó tanto la legislación liberal como el discurso del Empowerment. El uso de la promesa del Empowerment permitió justificar las medidas de reducción del empleo a través de la eliminación de las “burocracias improductivas” con lo que se “acható” a las organizaciones (como si se tratara de un proyecto de Empowerment). Similarmente se reemplazó a los gerentes “caros” por jóvenes más baratos aunque sin experiencia aprovechando que las organizaciones internacionales podían integrar sus gerencias expertas en algún centro dirigencial regional y controlar las operaciones a través de directivas rígidas y de sistemas automatizados.

Entre otras consecuencias tenemos que las oportunidades de creatividad se van reduciendo y concentrando en los países ricos eliminando las oportunidades para los países pobres. La reducción de empleos ha sido compensada con sobrecarga de trabajo para los trabajadores remanentes a quienes se somete con nuevos discursos de “compromiso” (desde luego ... compromiso unilateral) y se amenaza con mensajes como “... si no puedes trabajar bajo presión las puertas están abiertas ...”.

La explotación es tan generalizada y abusiva que ya viene asumiéndose como lo normal. Los trabajadores son obligados a marcar los relojes como si estuvieran saliendo y luego deben retornar a sus puestos a seguir trabajando; sin que nadie se escandalice o proteste abiertamente.

La verdad al final es que nuestra oferta de productos sigue sin cobrar valor. Nuestro crecimiento se sigue basando principalmente en el sector extractivo sin valor agregado significativo. Las relaciones entre clases se van haciendo más inhumanas y la esperanza de oportunidades de desarrollo para todos se va desvaneciendo para muchos, invitándose al abandono o a la violencia.

Sin embargo, no todo es negativo. Vemos también una creciente y vigorosa economía informal que va haciendo justicia a la exclusión y complementando lo que la economía formal no aporta; principalmente “oportunidades”. En el crecimiento de la economía informal y en la creciente protesta contra el régimen de gobierno vemos un auto-empowerment que podría abrir nuevas puertas al desarrollo.

Entre los grandes desafíos que tenemos que asumir las empresas peruanas encuentro, por ejemplo, el ser capaces de aprovechar el espíritu empresarial de nuestro pueblo manifestado en la audacia de la economía informal, un camino podría ser transformar las iniciativas pequeñas en grandes operaciones a través de alianzas y clusters. Un segundo desafío sería el aprovechamiento de la creatividad popular de modo que las innovaciones artesanales puedan encontrar expresiones tecnológicas que satisfagan las demandas de otros mercados. El tercer desafío me resulta obvio, creo que debemos maximizar la profesionalización y generalizar la educación para el trabajo de modo que todo adulto esté en capacidad de hacer aportes de valor a la economía. Finalmente, quisiera referirme a un cuarto desafío que se centraría más bien en la recuperación y aprovechamiento de nuestra herencia cultural como punto de partida de nuevas expresiones de valor social y humano. Dejemos pues de glorificar las modas de Paris, Londres o Nueva Cork y cultivemos nuestra propia moda. Dejemos de aceptar que se prohíba la coca – con 19.9% de proteínas y 2,097 miligramos de calcio por cada 100 gr. debería ser un alimento obligatorio – La coca tiene 20 veces más calcio y cinco veces más proteínas que la leche, la coca tiene más proteínas que el huevo y tantas como el pescado y la carne de res. La coca es un alimento excelente, no es una droga. Mientras que se difunden el cigarrillo, el alcohol y las drogas sintéticas producidas por los laboratorios de las multinacionales estacionadas en los países ricos, se prohíbe el cultivo de coca por una visión imperialista que desdeña nuestra cultura.

El Empowerment dejará de ser una promesa incumplida el día que – siguiendo el ejemplo de los informales – asumamos frente al mundo entero la decisión de poner nuestra propia cultura en valor. Lograremos Empoderarnos el día que nos pongamos de pie y dejemos de aceptar imposiciones locales o extranjeras qie sin entender nuestras propias posibilidades y desafíos son asumidas como verdades inevitables.

Abramos los ojos a lo nuestro, abramos los ojos a nosotros mismos, asumamos el desafío del desarrollo a escala Humana, Peruana y Latinoamericana ... porque nos lo merecemos y porque sí se puede.

PCM/.

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